La pérdida auditiva o sordera es la disminución o ausencia de la capacidad para oír. Puede afectar a uno o ambos oídos y presentarse en distintos grados y momentos de la vida.
Causas de la pérdida auditiva
Las causas pueden clasificarse en congénitas y adquiridas.
Las causas congénitas están presentes en el nacimiento o aparecen poco después. Pueden deberse a factores hereditarios o a complicaciones durante el embarazo y el parto, como infecciones maternas, bajo peso al nacer, falta de oxígeno en el parto o determinados tratamientos médicos.
Las causas adquiridas pueden aparecer en cualquier momento de la vida. Entre ellas se encuentran algunas enfermedades infecciosas (como meningitis o sarampión), infecciones del oído, traumatismos, exposición prolongada al ruido, envejecimiento o el uso de determinados medicamentos que pueden afectar al sistema auditivo.
Factores de riesgo
Existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar pérdida auditiva, como el envejecimiento, la exposición continuada a ruidos intensos, la predisposición genética, algunas enfermedades y el uso de medicamentos con efectos nocivos sobre el oído.
Tipos de pérdida auditiva
Según el momento de aparición en relación con el desarrollo del lenguaje:
Según la localización de la lesión:
Grados de pérdida auditiva
Según la intensidad del sonido que la persona puede percibir, se distinguen: